domingo, 26 de abril de 2015

¡Mira qué hijo me ha salido!


Años atrás, María arrastraba un sentimiento de culpa. Las notas de su hijo eran pésimas, tanto que el chico acabó dejando los estudios. Agarró la guitarra, compró un vuelo a Londres y allí se dedicó a tocar en el metro. “No sé qué he hecho mal”, era una de las frases que repetía reiteradamente. Hace unos días me la encontré radiante. Me contó que su hijo finalmente había retomado los estudios y que sus calificaciones eran tan brillantes que incluso había conseguido una beca. Y añadió: “Al final resulta que no he sido tan mala madre”. El nombre es falso, el caso, verídico, y el fondo resulta representativo del sentimiento de muchos padres.
Aunque se eduque igual a varios hijos, ellos crecen de forma diferente
Si se disecciona esta anécdota, se descubre que una de las premisas de las que partía esa madre era que continuar con los estudios era bueno, y tocar la guitarra, malo. Nuestra mente dicotómica funciona así, juzgándolo todo y poniéndolo en dos únicas estanterías: la blanca o la negra. Pero si se va más allá de la programación social y con honestidad nos planteamos si como padres sabemos con total seguridad dónde pueden encontrar nuestros hijos la felicidad. ¿Tenemos la respuesta?
Otra de las premisas de las que partía María es que los resultados determinan si se es buen o mal padre y que estos dependen exclusivamente de nosotros y no de la actitud y aptitudes de los propios hijos.
En nuestros días es fácil sentirse culpable por una cosa u otra. Podemos elegir entre un amplio menú. Si el objeto de la carga son los hijos, existe a nuestra disposición una inmensidad de libros de instrucciones que asesoran sobre cómo educarlos. Vivimos en un mundo donde se vende la ilusión de que todo puede controlarse, donde cualquier cosa debe bailar al son que se quiera marcar. Por este motivo tenemos más tendencia a querer dominar las cosas que a aceptarlas. Nos inclinamos demasiado hacia el control. La aceptación parece que se ha quedado anticuada, y sin embargo suele ser el primer paso para el cambio. Como padres hay tres grandes puntos que se deben interiorizar:

Para saber más

ILUSTRACIÓN DE ANNA PARINI
PELÍCULAS
‘Tenemos que hablar de Kevin’
Lynne Ramsay
‘La extraña vida de Timothy Green’
Peter Hedges
‘Boyhood’
Richard Linklater
Reconocer el peso de los genes. Son muchas las investigaciones en las que se estudian gemelos univitelinos que han sido adoptados por distintas familias. En ocasiones, incluso por familias que viven en distintos continentes. Dos individuos con los mismos genes y con una educación diferente. Si el comportamiento fuera solo resultado de la educación, deberían encontrarse más diferencias que similitudes entre ellos, pero no es así. Las semejanzas son enormes. Sus capacidades y características psicológicas se parecen muchísimo más entre ellos que entre hermanos no gemelos educados por los mismos padres. De hecho, no hacen falta muchos estudios para comprobar sin gran dificultad que, aunque se eduque igual a varios hijos, ellos crecen de forma diferente.
Si aceptamos que los hijos no son hojas en blanco en las que se pueda escribir, quizá dejemos de darnos golpes contra la pared. Nuestras expectativas no nos dejan asumir la realidad. Si queremos que nuestro hijo sea ingeniero, pero es un fracaso en Matemáticas porque lo que le gusta es la pintura, lo tendremos difícil para que lo consiga. Aun en el caso de que alcance el título esperado después de mucho esfuerzo y sacrificio…, ¿significa que será feliz? Los consultorios de los psicólogos están llenos de personas que han seguido el camino que les han marcado sus progenitores en contra de sus propios deseos y, lo que es peor, de sus habilidades.
Gregorio Luri, filósofo y autor de Mejor educados (Ariel), afirma que la paternidad contemporánea está muy neurotizada. Sus palabras lo muestran con claridad: “Creo que mis padres y los de la gente de mi generación sabían que nunca eres responsable al cien por cien de lo que hace tu hijo, y esa lección básica la han olvidado los padres de hoy. Los progenitores antiguos dirían: ‘¡Mira qué hijo me ha salido!’; uno de hoy se preguntaría qué ha hecho mal. Hay muchos elementos que no controlamos, y eso a los padres de antes los tranquilizaba, pero a nosotros nos angustia”.
Admitir que sabemos poco. Parece que todos tengamos que tener algún tipo de trauma infantil y que este sea la causa de todas las patologías psicológicas que se presentan en la edad adulta. Con esta idea no extraña que los padres sientan una hiperresponsabilidad: tienen en sus manos algo extremadamente delicado que a la mínima se puede golpear y quedar marcado.
Martin Seligman, el padre de la psicología positiva, revisó multitud de estudios donde se investigaba el hipotético efecto que pueden tener los sucesos negativos de la infancia en la edad adulta. Sus conclusiones fueron que no gobiernan forzosamente los problemas adultos. Seligman colocó al trauma en su sitio. Muy ligado a este hecho viaja el concepto de que una prole sana debe criarse en la típica familia convencional. En un estudio coordinado por Enrique Arranz (Universidad del País Vasco) y Alfredo Oliva (Universidad de Sevilla) se compararon seis tipos de estructuras familiares (tradicional, monoparental, reconstituida, homoparental, múltiple y adoptiva). Concretamente se estudió el ajuste psicológico de los niños. No se encontraron diferencias. La familia ideal no existe.
Palabras del profesor de Albert Einstein: “Este niño no llegará a ningún sitio”. La profesora de Thomas Edison dijo: “Es un chico confuso, inestable y embrollón”. El maestro de Charles Darwin afirmó: “Se encuentra por debajo de los estándares de inteligencia. Es una desgracia para la familia”.
Los sucesos negativos de la infancia no gobiernan forzosamente los problemas adultos
A simple vista parecen ejemplos balsámicos para padres de niños no brillantes (la gran mayoría); pero esta sería una conclusión engañosa porque ser Darwin, Edison o Einstein no garantiza ser feliz, que es lo que la mayoría de padres desea para sus retoños. La idea más luminosa que se encuentra enterrada en estas anécdotas es que cualquier tipo de predicción que hagamos suele ser infantil porque no sabemos nada, ni de estructuras familiares idóneas, ni de traumas infantiles, ni de nada. Ser padres humildes es la salida más inteligente.
Aceptar la naturaleza humana. No es que no podamos controlar a nuestros hijos, es que ni siquiera somos capaces de controlar nuestros propios pensamientos. La mente no está quieta. No cavilamos lo que queremos, sino que los pensamientos surgen solos y van saltando de aquí para allá. Por ese motivo la mente errante también recibe el nombre de “mente del mono”. Nuestro hijo se presenta con tres asignaturas suspendidas y el mono empieza a saltar de rama en rama y terminamos visualizando que de mayor tendrá que mendigar por las calles.
Ese mono puede traer pensamientos realmente oscuros. Llegamos a casa cansados y vemos que los niños lo han puesto todo patas arriba, no han hecho sus deberes, no han seguido nuestras instrucciones, encima nos enteramos de que uno de ellos ha cometido una gamberrada que nos parece apoteósica, y entonces dudamos de si los queremos, quizá hubiéramos sido más felices sin ellos, cogeríamos una maleta y nos iríamos a un país muy, muy lejano. Y dos horas más tarde aparece la culpa por haber pensado algo tan perverso. Pero no lo hemos pensado nosotros, ¡ha sido el mono! Que salta sin ton ni son de rama en rama sin tener en cuenta nuestros verdaderos sentimientos. La naturaleza humana es así, con mono incorporado. Por eso somos contradictorios, ambivalentes, inseguros, irracionales. No podemos pretender ser otra cosa. Lo paradójico es que cuanto más aceptamos esa naturaleza, menos nos hace sufrir. Nosotros no somos los únicos que tenemos un mono, ¡nuestro hijo también! Así que debemos aceptar al nuestro y al suyo.
Asumir la naturaleza humana y ser humildes es la manera de navegar con menos sufrimiento por nuestras dudas, miedos e inseguridades como padres. No existe el manual del padre perfecto. Así que, si queremos ser así, ya nos hemos equivocado

miércoles, 22 de abril de 2015

La escuela tradicional está colapsando.-


"La escuela tradicional está colapsando", entrevista a Noemi Paymal, antropóloga

Noemi Paymal

“La escuela tradicional está colapsando”

“No le echo la culpa a ningún profesor o sistema, porque el cambio fue más rápido que la capacidad de manejar el asunto”.
La nueva generación de niños inquietos que llenan los colegios de todo el mundo necesita una escuela en las antípodas de la tradicional. O, lo que es lo mismo, una institución que no confunda chicos movedizos con hiperactivos o con déficit de atención, que motive a los alumnos, que no los aburra ni los disperse. Una escuela vital, “biointegral” que base las técnicas de enseñanza en las emociones sin descuidar el intelecto. A grandes rasgos, ese es el planteo de Noemí Paymal, antropóloga francesa que trabaja hace años en América latina.
La especialista en educación alternativa y directora del Centro de Investigación Pedagógica 3000 La Paz, en Bolivia, asegura que existen herramientas muy sencillas y efectivas para tratar con los chicos del “tercer milenio”. Habla de una pedagogía holística que entienda y atienda las necesidades de los niños y jóvenes de hoy.
Paymal disertó la semana pasada en Córdoba, en dos charlas organizadas por Ciplan (Educación, Ciencia y Cultura).
-Los docentes suelen decir que no tienen herramientas para incluir a los chicos hiperactivos. ¿Qué pueden hacer?
-Las investigaciones demuestran que el 80 por ciento de los niños de ahora han cambiado su manera de aprender, su nivel afectivo, su interés emocional; su hemisferio derecho es más rápido, puede hacer varias cosas a la vez, es autodidacta y tiene intereses múltiples. Hay muchas herramientas desde lo físico, lo intuitivo, lo emocional, lo multicultural, lo ecológico, lo ético.
Hay muchas herramientas pedagogiotas hoy en día, que apuntan a desarrollar varios ámbitos del ser humano, desde lo físico hasta lo intuitivo, lo emocional, lo multicultural, lo ecológico, lo ético…
Antes se apuntaba sólo a lo intelectual, lo cognitivo. Y ya sabemos que no funciona.
- ¿Algún ejemplo?
- Por ejemplo, podemos empezar con recuperar todos los niveles de desarrollo del cuerpo. El niño tiene que moverse cada 20 minutos en primaria y si es más pequeño tiene que hacerlo todo el tiempo. Decirles que no se muevan es como pedir a la planta que no crezca o al sol que se pare; es su naturaleza y hay que anclar el conocimiento con el movimiento.
Por ejemplo, anclar el conocimiento con el movimiento.
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Fotos de Brain Gym, o educación kinesiológica
- ¿Vale para todos los niños?

– El 80 por ciento de los niños de ahora es así. No son hiperactivos sino que tienen necesidad de moverse, tienen intereses múltiples. Necesitan jugar casi todo el tiempo hasta los 10 años. El niño de hoy no es lineal, es holístico, ve todo a la vez. Si no se usa el hemisferio derecho se atrofia y después se llega a una sociedad intelectual como la nuestra, que no está equilibrada.
El niño de hoy no es lineal, es holístico, ve todo a la vez.
- ¿Estas características son iguales en todo el mundo?
img- Es igual en los 15 países que hemos investigado. Como antropólogos estamos planteando un cambio de la humanidad en su conjunto, el cambio es muy rápido. Se ha dado en 40 años, que es nada en relación a la evolución de la humanidad.
- ¿Cómo se han adaptado las escuelas a este cambio tan vertiginoso?
-No se han adaptado. No le echo la culpa a ningún profesor o sistema porque fue más rápido que la capacidad de manejar el asunto. Antes los cambios eran lentos, había leves diferencias entre generaciones. Ahora son tan veloces que el niño rebasó al papá y a los profesores. A esta rapidez hay que reconocerla y atenderla.
- ¿Qué genera la falta de adaptación?
-Que los niños la pasan mal, de allí las altas tasas de suicidio en adolescente y depresión infantil en el mundo. Lo pasa mal también el profesor porque no tiene herramientas, porque en su época no era así. Y lo pasan mal los papás. Bueno, sufre toda la sociedad.
- ¿Qué herramientas pedagógicas se pueden usar?
Herramientas cognitivas, y también herramientas emocionales, biointeligentes o biolúdicas, las “intuitivas” y las herramientas que trabajan en la conexión mente-corazón.
- Claro que vamos a seguir enseñando con herramientas cognitivas, pero lúdicas y con desafíos. El niño va a hacer su proceso hasta que encuentre la solución. Un buen profesor no debe dar la solución, tiene que esperar que el niño la encuentre. Otra herramienta es la emocional. Siempre hay que trabajar la autoestima, reconocer sus sentimientos y los del otro. Esto previene los problemas de violencia. Hay herramientas biointeligentes o biolúdicas con las que se trabajan todos los aspectos del ser humano. No hay que concentrarse tanto en lo intelectual y no importan las notas. Están también las herramientas sensibles e intuitivas, con las que el niño puede hacer juegos para sentir la energía. Los niños son muy sensibles a pesar de que son inquietos y tercos, lo que suele ser una fachada para protegerse de una suma sensibilidad. En las investigaciones que hicimos, el 80 por ciento de esos niños tienen hiperestesía, una sobreactivación de todos los sentidos físicos. Si uno grita, él lo siente más fuerte. Su vista es más aguda. Las herramientas biointeligentes funcionan por sí solas (tejer, cocinar, huerta). Hay también herramientas que trabajan en la conexión mente-corazón donde se afianza la fuerza personal.
Niños maduros y sensibles

-¿Por qué se cree que los chicos de hoy son como son?
-La lógica habla de medios más estimulantes en los medios de comunicación, del bombardeo de información desde el nacimiento. Vienen tecnológicamente más avanzados, pero también emocionalmente muy maduros, con una percepción precoz y una sensibilidad que no habíamos pensado. Creíamos que al llegar la computadora tendrían una visión individualista, pero nacen con una suprasensibilidad, una percepción alta, lo que nos da mucho aliento. Los niños son una manifestación de este cambio masivo. Y porque es masivo, la escuela está colapsando.
Vienen tecnológicamente más avanzados, pero también emocionalmente muy maduros, con una percepción precoz y una sensibilidad que no habíamos pensado.
- ¿Cuánto potencial se desperdicia cuando no hay estímulo necesario?
- Más de la mitad (por decir alguna cifra). El coeficiente emocional es más importante que el intelectual. Si un niño no está atendido en su parte afectiva retiene sólo el 20 por ciento de los datos de la clase. Casi no vale la pena enseñar.
- ¿La educación alternativa se aplica en grupos pequeños?
- Lo ideal es tener grupos de ocho a once niños y dos adultos. Si no se puede, el profesor puede dividir la clase en varios grupos, hacer islas con las mesas y que trabajen en grupo. Me gustaría ver papás que ayuden por turno, para ofrecerse de asistentes. Hay que pensar que es un reto al que hay que darle solución ya. Buscar herramientas en que el niño pueda canalizar su tremenda energía y creatividad.
- Un sistema así es muy difícil de instrumentar masivamente. ¿Hay otra alternativa?
- Si, por ejemplo realizar actividades extraescolares. Basta que una vez a la semana, el niño o el joven tenga un lugar “seguro emocionalmente” donde pueda hacer su proceso personal, recuperar su autoestima, “conectarse”. O dar técnicas antiestrés a los profesores y a los papás, porque si ellos están bien, los niños van a estar bien en clase.
- ¿Cuáles son los resultados desde lo académico?
-El niño atendido en todos los niveles de desarrollo tendrá conocimientos pero, además, será equilibrado como ciudadano, como ser humano.
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Noemi Paymal dice que la escuela confunde a niños del “tercer milenio” con hiperactivos.

http://hermandadblanca.org/la-escuela-tradicional-esta-colapsando-entrevista-a-noemi-paymal-antropologa/

lunes, 20 de abril de 2015

7 secretos de niños muy felices

Cuando se trata de niños, hoy en día la gente no piensa lo suficiente en la felicidad. Piensa en el éxito. Piensa en las comparaciones. Piensa en etapas, graduaciones y trofeos brillantes. (Los que ganaron, por supuesto. Porque, ya sabes, no todo el mundo se merece un trofeo hoy en día).
Piensa en cosas como las posibilidades de retrasar el comienzo del cole para que los niños sean de los mayores - no para que sea feliz, sino para que tenga ventaja en el recreo o en el aula.
Piensa en el número de equipos de fútbol en el que un niño de 9 años debe jugar para aumentar sus posibilidades de conseguir una beca completa en una universidad de primera categoría en algún momento en el futuro.
Piensa en las dificultades que hacen que ser padre sea un trabajo tan agotador. Sí, piensa mucho en esto.
Pero no pasa mucho tiempo pensando en qué hace a los niños felices.
Hubo un tiempo en el que la infancia era un sinfín de días que se pasaban en la calle con muy poca televisión. La imaginación volaba salvaje y los niños se divertían con unos cuantos coches y una caja de cartón. Jugaban, aprendían y socializaban. Pero sobre todo, se divertían.
La vida está demasiado guionizada hoy. Se hacen planes. Se asiste a clases. Las manualidades imitan las que salen en Pinterest. Atrás han quedado los días de juego gratis y de crear algo de la nada. Muchos niños simplemente siguen un guión.
Eso no quiere decir que los niños no sean felices, porque muchos niños sí lo son. Muchos niños viven una vida llena de aventuras y maravillas en sus propias casas. Pero muchos no. Muchos simplemente siguen el plan. Y eso es una pena, porque la infancia debería ser todo felicidad.
¿Cómo podemos centrarnos en la felicidad cuando siempre hay tanto que hacer? Podemos empezar por hacer una pausa (no te preocupes, esa pila enorme de ropa te va a esperar), y fijarnos en algunas pistas de niños felices.
7 secretos de niños muy felices:
1. Comen a su hora.
Sé lo que estás pensando; esto es demasiado simple para ser una estrategia real de crianza. Piénsalo otra vez. ¿Has tenido alguna vez tanta hambre que tenías ganas de gritar? Así es como se sienten los niños cuando no les das la merienda o cuando tienen que esperar dos horas para participar a una cena familiar de lujo.
Comer a intervalos regulares reabastece sus cerebros y sus cuerpos en crecimiento y mantiene el hambre bajo control. Cuando los niños están tranquilos y satisfechos, experimentan una mayor felicidad.
2. Tienen buenos hábitos de sueño.
Lo sé, lo sé, algunos niños duermen mejor que otros. Aunque sin duda eso es verdad, no es excusa para los malos hábitos de sueño. Los niños tienen que aprender a dormir. Enseñarles depende de nosotros. Cuando están completamente agotados, se ponen de mal humor. Cuando están bien descansados ​​y listos para empezar el día con energía, son más felices. Haz del sueño (y de una hora fija para acostarse) una prioridad.
3. Juegan sin instrucciones.
El juego no estructurado parece ser un arte extinguido estos días. Antes los niños se encargaban de su propia diversión. Hoy en día los niños están sobreprogramados, marcados y reverencian los juguetes que juegan por ellos. Claro, todos esos camiones de basura con sus campanas y silbatos son bonitos, pero asegúrate de mezclarlos con camiones de madera y bloques de construcción. Y, por favor, revisa la apretada agenda y busca algo de tiempo todos los días para que los niños se dediquen solo a jugar. El juego es bueno para el alma.
4. Se les permite expresar sus emociones.
Los niños gritan cuando están enfadados. Lloran cuando están tristes. Puede ser que incluso zapateen y corran en círculos cuando no están seguros de qué sentir. Y a veces, si tienes suerte, lo hacen todo a la vez en medio del pasillo 9 del supermercado de tu barrio. Déjales. Los niños necesitan expresar sus emociones. Mientras que los adultos saben llamar a un amigo para desahogarse cuando las cosas se ponen difíciles, los niños son un poco más primitivos. Hacerles callar y avergonzarles públicamente no ayuda. Déjales que se desahoguen a su manera y luego ofréceles ayuda. Soportar un berrinche público puede resultarte abrumador en ese momento, pero es mejor que una vida de interiorizar las emociones negativas, que podrían conducir a problemas alimentarios, de depresión u otros problemas emocionales de tu hijo.
5. Pueden tomar decisiones.
Los niños tienen muy poco control sobre sus vidas. Constantemente se les dice a donde ir, qué hacer y qué comer. Un poco de control les da alas para sentirse feliz. Deja que tus niños elijan su ropa. Permíteles escoger el menú de la cena una noche por semana. Pregúntales a qué clases se quieren apuntar. Dales la oportunidad de tomar algunas decisiones y a cambio les verás sonreír.
6. Se sienten escuchados.
Los niños son intuitivos. Incluso los niños más pequeños se dan cuenta de cuando sus padres se desconcentran y les responden con el piloto automático. Cuando los niños sienten que sus padres realmente les escuchan (desde la mejor carrera de Rayo McQueen hasta lo que han aprendido en la escuela), se sienten más conectados. Esto aumenta su confianza en sí mismos y su felicidad en general. Escucha a tus niños cuando hablan. Es la mejor manera de construir una relación abierta y honesta con tu hijo y le hace feliz.
¿Sigues conmigo? Porque este último es importante.
7. Sienten un amor incondicional.
Los niños se equivocan. Les dices que no se salta en el sofá una y otra vez, pero lo hacen igualmente. Y luego lloran. La infancia se basa en gran medida en el ensayo y error, y algunas veces los niños tienen que arriesgarse. Perdónales. Quiéreles de todos modos.
Cuando los niños saben que sus padres les quieren y les apoyan sin importar nada, son más propensos a tomar riesgos saludables. Son confiados y están seguros de sus decisiones. Aprenden que las personas a veces cometen errores, pero que siempre hay una oportunidad de corregirlo.
Cuando los niños saben que sus padres siempre estarán ahí para ellos, para bien o para mal, son felices.

http://www.huffingtonpost.es/katie-hurley/7-secretos-de-ninos-muy-felices_b_3766402.html

miércoles, 15 de abril de 2015

La importancia del juego y los juguetes




El juego es una actividad fundamental en la infancia y el juguete es la principal herramienta para los juegos y por eso es importante saber elegir el juguete apropiado para cada niño y edad. Los adultos somos los mejores compañeros de juego en los primeros años de vida de vuestros hijos e hijas. Es tan importante que si no realizáramos esta actividad con el niño, su desarrollo no avanzaría a un ritmo adecuado. Hemos de tener en cuenta también que el juego no tiene como única función entretener al niño, sino cumplir un papel muy importante en su desarrollo físico, psicológico, intelectual, emocional, social y cultural, facilitándole el aprendizaje de situaciones individuales y sociales.


Como elegir un buen juguete:

  • El mejor juguete no tiene por qué ser el más caro. A veces una baja autoconfianza de los padres provoca la creencia de que los juguetes más caros aumentan su prestigio, triunfo y apariencia de estatus social. La felicidad no reside únicamente en tener acceso a lo que se desea, ni por el hecho de darles todo lo que quieren a vuestros hijos se les va a hacer más felices. Es preciso fomentar la comunicación en la familia y facilitar un desarrollo emocional de los sentimientos de autoestima de los niños mediante el amor, la comprensión, el cuidado, etc. A veces pasar más tiempo con nuestros hijos es el mejor regalo.

  • El juguete de moda o el más anunciado no tiene por qué ser el más adecuado. Es importante fomentar en vuestros hijos una actitud crítica frente a los anuncios de juguetes en televisión. Debemos ayudarles a interpretar los mensajes que nos lanzan y cómo lo hacen (colores rosa para niñas, tonos azules para niños, música melódica para ellas, ritmos agresivos para ellos, materiales que aparecen en el anuncio, animaciones que no se corresponden con la realidad…La postura más cómoda como padres es darles a vuestros hijos lo que quieren para evitarnos conflictos con ellos, pero no es lo más responsable.

  • Elegir juguetes que fomenten más la cooperación que la competencia. Es  conveniente dedicar tiempo a supervisar las revistas de juguetes que caen en manos de vuestros hijos y elegir los juguetes en común, debemos ayudarles a escribir la carta a los Reyes Magos y orientarles en su elección atendiendo a que sean juguetes adecuados para su edad y procurando que fomenten valores positivos, que no reproduzcan roles sexistas ni fomenten o justifiquen la violencia.


Juegos populares y tradicionales



Muy buenas, aquí os dejo un listado muy interesante, ya que contiene juegos populares y/o tradicionales, que grandes recuerdos me traen a la memoria, cuando jugaba con mis hermanos y los vecinos de la calle.

Espero que os guste.



JUEGOS POPULARES Y TRADICIONALES.-

1.- Pies quietos.-

Necesitaremos para este juego un mínimo de cuatro personas. 
De entre ellas se grita un nombre y el nombrado coge una pelota mientras los demás corren alejándose de él o ella. Cuando quiera gritará "¡Pies quietos!" y entonces todos deberán quedarse quietos, a su vez quien tiene la pelota dará tres pasos y se la lanzará a alguien. Al primero golpe está herido, al segundo grave y al tercero muerto y se le elimina.

2.- El corro de la Patata.-

Sin duda uno de los juegos mas extendidos por todos los países de habla hispana. Su mecánica es sencilla y es ideal para entretener y pasar el rato.

Para llevarlo a cabo solo necesitaremos de tres personas como mínimo. Todos los participantes deberán darse la mano, creando una cadena humana que finalmente se cerrará uniendo las manos del primero con las del último.

Una vez hecho el denominado “corro” , los participantes comenzaran a desplazarse lateralmente hacia la derecha, consiguiendo de esta manera que el “corro” gire como una rueda. A mayor velocidad de desplazamiento, más se separarán los participantes y más difícil será mantener la cadena unida.

Cuando el “corro” esté girando, se deberá empezar a cantar una canción que sea la que marque el ritmo, ademas de dar nombre al juego. Existen diferentes versiones de esta canción, pero sin duda la más extendida por el mundo es la siguiente:

Al corro la patata
comeremos ensalada,
la que comen los señores
naranjitas y limones.

Alupé, alupé, alupé
sentadito me quedé.

3.- El Retroceso.-

Cantidad de jugadores: grupo, empieza a ser factible a partir de 3 jugadores. Aunque se recomienda grupos grandes.

Lugar: Exterior.

Temporada de juego: Todo el año, siempre que existan condiciones metereológicas favorables.

Objeto utilizado: Edificio o construcción lo suficientemente grande para dar vueltas al rededor de el.

Modo de juego: El planteamiento es sencillo, se establece a una única persona que “la lleva” o se “la liga”. Este individuo comienza a dar la vuelta alrededor del edificio en el sentido que elija, el resto del grupo hace lo mismo en sentido contrario, lo que provoca que se encuentren en ciertos lugares. Tras sobrepasarse unos a otros se volverán a encontrase en otro lugar diferente.

El objetivo del que “la liga” es pillar a todos los miembros del resto del grupo. Según valla “pillando” al resto del grupo, estos deben unirse con las manos en una cadena humana. Según crece la cadena humana aumentan las posibilidades de “pillar” a mas gente, por el hecho de que se abarca mucho más terreno. Cuando todo el mundo esté “pillado”, el juego se da por concluido y se vuelve a comenzar otra ronda con otra persona diferente.

Se establecen unas normas claras que dan sentido al juego:

1.- La primera de ellas y posiblemente la más importante es la que le da nombre al juego tradicional, puesto que para todos los participantes esta prohibido el retroceder hacia atrás. Si alguno de los participes que no se la “liguen” o la “lleven” retrocede en algún momento, automáticamente quedará como cogido y deberá unirse a los que la ligan. Si por el contrario a la hora de pillar a alguien, el que la “lleva” o los que la “llevan” retroceden, sus acciones quedarán invalidadas y todos lo “pilla a pilla” realizados al retroceder serán invalidados. 

2.- En segundo lugar la cadena que se va formando según aumenta el número de participantes no debe romperse jamás. Si esta se rompe para “pillar” a alguien, de nuevo sus acciones quedaran invalidadas. 

3.- En tercer lugar la cadena solo puede pillar con la mano libre de los dos individuos que quedan en ambos extremos de la formación. El resto de la cadena solo debe obstaculizar el el paso de los participantes, intentando cerrarse lo máximo posible y hacer una pared humana.

Beneficios del juego: Sin duda es un juego donde se favorece el desarrollo físico de los individuos que lo practiquen. Pero además si el edificio lo permite, habrá sitios donde sea más fácil ”pillar” a la gente. Esto favorece a que el individuo trabaje mentalmente la planificación y estrategia para realizar su misión en el menor tiempo posible.

4.- Pase Misi.-

Cantidad de jugadores: En grupo.

Lugar: Exterior e interior.

Objeto utilizado: Ninguno.

Modo de juego: Se eligen dos jugadores que conformarán un arco donde deberán pasar el resto de los demás participantes; cada uno de los participantes, deberá elegir el nombre de un color, una ciudad o un río, y luego deberán arrastrarse de las manos levantándola simulando un puente. Los demás jugadores deben sujetarse por la cintura, formando una fila y caminando por debajo del arco, mientras canta más siguiente melodía:

“Pase misí,

pase misá,

por la Puerta de Alcalá,

los de adelante corren mucho,

los de atrás se quedarán”.

Inmediatamente se diga la palabra “se quedarán”, los jugadores bajarán sus manos capturando a que haya pasado en ese momento por debajo del arco y según la respuesta del jugador capturado deberá posicionarse detrás del jugador que haya elegido el color la ciudad que haya mencionado. Cuando todos los participantes hayan sido capturados, ambos equipos deberán tirar uno de los otros hasta lograr que uno cruzar la línea trazada, el equipo que crucen la línea trazada perderá el juego.

5.- El pañuelo.-

Cantidad de jugadores: En este juego hay dos equipos que van a competir, cada equipo con igual número de participantes.

Lugar: en el exterior.

Objetos a utilizar: Un pañuelo o un pedazo de tela.

Modo de juego: En el medio del terreno utilizar, debe trazarse una raya en cuyo extremo se posiciona un jugador que es el que va a sujetar el pañuelo, y también hará papel de juez. A cada jugador de ambos grupos, se le designa un número, empezando desde el uno hasta el último número que haya de participantes. A continuación el juez deberá decir un número y han de salir de cada equipo el número dicho por el juez.

Cuando el jugador haya llegado hasta el pañuelo, el más rápido deberá recogerlo y salir corriendo hacia su terreno, debiendo evitar ser atrapado por el participante contrario. Si lo logra entonces quedará eliminado el rival del equipo contrario.

6.- La goma.-

Para llevarlo a cabo, se utiliza una goma elástica unida con un nudo por los extremos.

Dos niñas se ponen en los laterales sujetándola con las piernas abiertas de modo que quede un espacio en el medio para saltar. Entonces, una o varias niñas tienen que realizar determinados ejercicios al ritmo de canciones y palmadas que interpretan las participantes.

En el momento en que una falla el ejercicio, pierde pasando a sujetar la goma.

7.- Las chapas.-

Cada jugador escoge una chapa y las colocan en la línea de salida.Consiste en que a través del circuito que se dibujaba en el suelo con tiza llegaran a la línea de meta sin salirse del recorrido.

NORMAS:

-Se sale de uno en uno, alternativamente.
-Las chapas se empujaban con el dedo.
-Cuando una chapa se salía del recorrido tenía que volver a empezar.
-La chapa que llegaba a la meta primero ganaba las chapas de los demás.

8.- Pillar en alto.-

Uno de los jugadores se la queda y debe pillar al resto de jugadores. Es mejor jugar en un lugar que tenga cosas y lugares (bancos, bordillos, sillas, piedras grandes, etc, en las que puedan subirse sin peligro de caída).
El jugador que se la queda persigue al resto de jugadores y los intenta eliminar tocándolos. Los jugadores se pueden salvar sólo si se suben a algo, como por ejemplo una silla, un banco, una acera, una valla, una piedra grande, una reja de ventana, etc. Una vez que el peligro de ser pillados pasa, pueden bajarse y volver al juego.


El juego acaba si el jugador que persigue consigue eliminar a todos los jugadores. En ese caso, el jugador que fue eliminado primero será el que se la queda para el siguiente juego.

Canciones infantiles




Las canciones infantiles son muy importantes para el aprendizaje de los niños, con tan solo un año pueden aprender a escuchar música. El ritmo combinado con las letras contribuirá a que el niño desarrolle destrezas de lenguaje, así como habilidades de autonomía personal.




Es importante desarrollar un listado completo y variado de diferentes canciones relacionas con temas concretos como las letras, los números, los colores, las profesiones, el entorno más cercano, así como otras para momentos de diversión.

Poco a poco iré publicando algunas canciones muy famosas de mi infancia, y como no, otras actuales, típicas de hoy en día.

Bilingüismo


Los últimos estudios indican que cuanto antes empiecen los bebés a escuchar un idioma extranjero más posibilidades tienen de hablarlo con facilidad y un acento natural.

Para ello podemos utilizar la mímica, ya que ayuda a facilitar la comprensión de los términos, así como, interrelacionarse y para ellos les resulta divertido; al mismo tiempo se apoya y refuerza la expresión oral.
También podemos utilizar pictogramas, actividades orales de repetición, cuentos y canciones.

De esta manera, puedo ofrecerles el intercambio de mi cultura e idioma, como un complemento más en la educación de sus
 hijos/as.



Relación de los niñ@s con las nuevas tecnologías



Hoy en día no podemos negar que las nuevas tecnologías son un instrumento excepcional de aprendizaje para los niños, tanto consolas como tablets o smartphones, son el pasatiempo favorito de la mayoría de niñ@s, esto lógicamente tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Sin embargo, estos beneficios no implican que podamos permitir a los pequeñ@s cuando y a que jugar, sino que el papel de las personas encargadas de su cuidado es fundamental en el uso de los estos y, sobre todo, aprovechar para pasar tiempo juntos.




Aquí dejo un enlace web muy interesante sobre este tema: 

http://www.guiainfantil.com/articulos/educacion/nuevas-tecnologias/como-y-cuando-introducir-las-nuevas-tecnologias-en-la-vida-de-un-nino/





"Las nueva tecnologías son un buen instrumento, pero de ellas hay que hacer un buen uso."

Esta soy yo

Soy una chica soñadora, creativa, madura. 
Seria cuando hay que serlo. 
Tengo los pies en la tierra, y sé lo que quiero. 
Soy extrovertida, risueña!! 
Amiga de mis amigos!
Culpo a Disney por  impedirme dejar atrás a la niña que llevo dentro, esa que me hace seguir jugando y soñar que existen mundos diferentes, príncipes y princesas, reyes y reinas, nobles y caballeros, amigos y enemigos.
Mi imaginación va unida a mi pasión por la fantasía...fantasía que comparto con las personas más importantes del mundo, los niños/as.
Ellos son nuestro futuro.